Mochileando a Berlin
La historia fue mas o menos así…
Salí de Frankfurt (Offenbach para ser más exactos) alrededor del medio día, decidido a llegar a Berlin sin gastar un cinco.
Llegué a una gasolinera a la orilla de la pista y le pregunté al chavalo si tenía un pedazo de papel para poder escribir “Kassel oder Göttingen” (que son dos lugares que quedan de camino a Berlin). A duras penas logramos entendernos para decirme al final que no tenía nada.
Seguí caminando en dirección de otra gasolinera. Ahí conseguí un pedazo de papel donde escribí mi destino, y me senté frente a la salida de la gasolinera a esperar y tratar de no congelarme con los 2 grados (creo que la sensación era de unos -3) que hacía.
Luego de alrededor de una hora un chavalo se me acercó y me dijo que me podía adelantar unos 40 kms… excelente. Llegué a otra gasolinera, y me senté a seguir esperando. Menos de una hora más tarde, ya tenía el otro ride que me llevaba directo a Kassel. Gracias Sebastien! El muchacho me invitó a una hamburguesa y me dejó en las afueras de Kassel frente a un hotel en que cual podría quedarme la noche. Pero, 50 Euros por noche, era más de lo que tenía presupuestado, ergo, 25 Euro/día (incluída la comida y transporte).
Comencé a caminar de nuevo a Kassel, luego de 3 horas y media de caminar, llegué al centro de una ciudad donde lo único interesante que hay es un monumento, que no ví, y tampoco hay un lugar más barato de 45 Euro/noche para rulear. Así que, comí un “1/2 meter Bratwurst” (algo como una salchicha de medio metro con un pedazo de pan y mostaza) y directo a la estación de tren para seguir camino a Berlin. Compré un tiquete de tren fin de semana (37 Euro)… y seguí el camino. La sorpresa fue encontrarme a las 10:30 p.m. en la estación de Leinefelde y sin ninguna conexión posible hasta las 5:03 a.m..
Comenzó a nevar, lo cual habría sido más interesante de haber tenido un lugar donde dormir. Luego de caminar por Leinefelde con mis 20 kilos de lastre (léase: mochila), y encontrar que el único hotel que había, no tenía espacio (aunque aún creo que no me dejaron quedarme a dormir, por la pinta de hippie). Y bueno, comencé a buscar dónde pasar la noche sin congelarme. Luego de intentar *todas* las puertas de la estación de tren y de la estación de bus, encontré que la única puerta abierta era la del baño de mujeres, a continuación mi arreglo para dormir (interpretación del lugar queda a discreción del lector):

pero no se preocupen, el frio no fue tanto (unos -2 C).
Hoy, ya luego de un día de viaje, llegué a Berlin, el hostel cuesta 9 Euro/noche, lo cual es excelente por que puedo recuperarme del presupuesto de 25 Euro/día. Mañana salgo a conocer la ciudad.


